junio 30, 2021

La gran crisis existencial que debemos atravesar

Muchos de nosotros hemos pasado por momentos difíciles en la vida, pero hay un momento en particular que es diferente. Es un momento en el cual nos sentimos despersonalizados, perdidos en el tiempo y espacio, no hallamos nuestro lugar en el mundo, dejamos de sentirnos identificados con nuestras relaciones y nuestra vida hasta ese momento, con todo lo que hasta hacía poco era parte de nuestros días, nuestros amigos, las cosas que nos gustaban....

Nos inunda la soledad y la nostalgia, el dolor. Sentimos temor, ansiedad, angustia, impotencia, desesperación, confusión…Todo nuestro mundo, como lo conocíamos se desvanece en el aire. Somos presa de una gran inseguridad, tanto espiritual como en todos los aspectos de nuestra existencia. Es nuestra noche oscura del alma.

Así se llama metafóricamente a esta crisis existencial por la que pasamos al menos una vez en la vida según San Juan de la Cruz, quien fue el escritor de un poema que la describe y en el cual acuñó esta frase romántica para describir este estado en el cual la depresión suele alcanzar su máxima potencia y pelea por anular nuestras ganas de vivir.
La noche oscura del alma. La gran crisis existencial que debemos atravesar

1. Cómo detectarla

Un día notamos al levantarnos que no tenemos ánimos de nada, que no podemos dar un paso hacia delante porque no sabemos cómo y no sabemos tampoco cómo hacer. Nos sentimos estancados y no encontramos razones para existir y sabemos que debemos redefinir nuestra vida, redescubrirnos. A veces notamos que nunca nos dimos el tiempo para conocernos en profundidad, para descubrirnos y entender las razones por las que estamos en este mundo. Nunca nos ocupamos de conocer nuestras sombras. Esta crisis por la que inevitablemente pasamos puede llevarnos a separarnos de las personas, a cambiar nuestros hábitos y nuestra forma de pensar y vivir, a alejarnos de todo y comenzar una limpieza profunda de nuestras relaciones, nuestras ideas, redefinimos nuestros gustos y nuestras necesidades, desechamos lo inservible, y nos enfrentarnos a nosotros mismos en un intento, muchas veces inconsciente, de recuperar nuestra verdadera esencia.

Para renacer, primero hay que convertirse en cenizas...Nietzsche lo supo expresar mejor que nadie.

2. Herramientas a tu favor

Si estás transitando este camino hoy día hay algunas cosas que te pueden ayudar. Comenzar reconociendo que estás en ese momento es lo primero.

Meditar te ayudará a centrarte, te aliviará la ansiedad y el estrés. No es necesario ser un yogui, tomarte cinco a diez minutos para ver la naturaleza y oír el sonido de los pájaros, caminar en un lugar verde y tranquilo disfrutando de esa paz te hará muy bien. Si te gusta hacer ejercicio físico es también una buena manera de liberar el estrés y la ansiedad. Hablar con amigos, compartir momentos y conversar con otras personas te ayudará muchísimo, te dará paz y contención. Hacer algún tipo de terapia es muy importante si sentís la necesidad de hacerlo. Hay muchas herramientas hoy día que pueden ofrecerte un lindo e interesante espacio de análisis además de la psicología.

Trabajar el dejar ir, los miedos y la inseguridad, en definitiva trabajar el desapego. La seguridad es un sueño y si la miramos como tal, sabiendo que ella nos quita libertad que a veces nos asusta, pero una vez que la entendemos la integramos naturalmente y vemos que es increíblemente hermosa! que no la cambiaríamos por nada.

3. Hora de cosechar

Cuando creemos que nada vale la pena y no vemos el sentido para seguir adelante, cuando creemos que todo está terminando, surge nuestro instinto de supervivencia, que es mucho más fuerte que nuestra sombra y nos hace buscar adentro la fuerza que no sabíamos que teníamos en nosotros. Unos buscan a Dios, otros somos bendecidos de tenerlo en nuestro camino desde siempre y sentimos otra vez su ayuda y su presencia, algunas personas anclan sus pies a la Tierra y su alma al cielo y se establecen sobre este suelo desde otro lugar, renovados, con más sabiduría, más confianza, con una seguridad personal y un amor propio que te hacen agradecer el haber transitado ese momento tan terrible pero tan único y necesario para estar muchos escalones más arriba de dónde te habías quedado.

Te das cuenta de que tarde o temprano volverá la luz y la calma, que eres un ser humano en un proceso ascensión álmica, que te estás haciendo más sabio, más fuerte, más seguro y más consciente de quién sos. Que todo ese proceso vale la pena a pesar de tanto dolor y desconcierto. Darte cuenta de que estás en ese punto es el camino a la puerta de salida. Empezarás a ver que tanto dolor y sufrimiento dió sus frutos. Te ayudó a crecer, a ser una mejor persona, a madurar a ver las cosas importantes que antes dejabas pasar y a valorar las pequeñas cosas .

Sabrás que una caminata por la playa es un regalo del cielo, un beso de un ser amado el más preciado de los tesoros, la compañía y el amor un privilegio y ese será el comienzo de un nuevo mundo que se abrirá ante tus ojos. Tu corazón adormecido se abrirá por completo a la experiencia de la vida tal y como es. Sorprendente y generosa, única para cada uno de nosotros y por eso tan valiosa y sus momentos y compañías tan irreemplazables. Tu fuerza está en la voluntad y el empeño que pongas para encontrar tu camino.

4. Salir fortalecidos

En mi caso comencé a buscar información y eso me llevó a formarme como terapeuta holístico, a retomar un camino que había dejado a medias hacía ya unos años, en otro proceso parecido a este. Siempre centré mi vida en mi desarrollo espiritual. Muchas personas comienzan con esta noche oscura su recorrido por este sendero tan enriquecedor. A mi forma de ver es básico recorrerlo, conocerlo profundamente, es lo que le da la estructura a tu ser ,a tu personalidad, es único y esencial. Es mi respaldo y mi fuerza más grande.
Agradecer a cada persona que caminó a mi lado en esos momentos es imprescindible. Todos llevaron parte de mi equipaje en algún momento para ayudarme con la carga. Pude ver que personas valiosas estaban a mi lado desde hacía mucho tiempo y no las había notado, no había reparado en lo valioso de su compañía, de sus consejos, de su amor demostrado de tantas maneras…
Hoy me siento feliz de haber recorrido ese camino, reconozco una vez más que todo pasa por algo, que hay detrás un plan mayor para todo, siento que, no solo valió la pena, sino que también fue inmensamente recompensado y no puedo hacer otra cosa que agradecer al cielo por eso y por el regalo de la vida y de los amores que constantemente pasan por ella.

Gracias por leerme!

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