julio 1, 2021

¿Por qué no podemos tener lo que deseamos?

Cuando abrazamos a alguien y la persona se siente incómoda lo dice su postura corporal, lo sentimos, porque se quiere alejar rápidamente como cuando los miramos a los ojos y no pueden sostener la mirada o se ponen nerviosos. Su querer evadirte nos enseña su miedo, miedo a recibir, porque no saben hacerlo. Es muy triste ver ese rechazo a vivir las emociones a experimentar el amor. El ser humano puede huir del amor, aunque parezca increíble para algunos. Es muy común ver eso en nuestra sociedad.

Nuestro ADN rechaza la conexión con las vibraciones más altas porque nos incomoda eso, nos produce miedo a que quieran llenar nuestro corazón. Que nos miren a los ojos y nos abran el corazón para llenarlo de cosas buenas nos asusta.
¿Por qué no podemos tener lo que deseamos?

1. Estamos programados para el fracaso

Fuimos condicionados durante mucho tiempo de generación en genración, a la pérdida, a la resistencia, el esfuerzo y al sacrificio. Cuando deseamos algo pensamos que debemos trabajar arduamente para conseguirlo cuando la realidad es que solamente debemos sintonizar con ello. Cargamos con vibraciones densas, bajas, de carencia, de pobreza y de no merecimiento. Estamos condicionados y programados a la resistencia, al rechazo al amor, a abrirnos a recibir.

Muchas personas sienten culpa de recibir, no se permiten hacerlo y prefieren quedarse en su sitio de confort, no porque sea mejor, sino porque es lo conocido, lo que les da seguridad, pero esa seguridad a la vez no les permite ser felices ni recibir del otro y al hacerlo tampoco le permiten dar al compañero y experimentar eso tan hermoso para la otra persona. Quien no puede recibir tampoco puede dar, son dos caras de la misma moneda.

El ego reconoce esa sintonía baja porque es su lugar conocido, por eso permanece en ese lugar. El no sentir te permite mantenerte allí por mucho tiempo.

Ser responsables de nuestra felicidad, de nosotros mismos es algo que nos genera muchísimo temor y por eso nos duele, nos coloca en un lugar que no deseamos y muchas veces preferimos culpar a otros de lo que nos sucede en lugar de abrirnos a sentir, observarnos y sanar.

2. Cambia tu estructura mental

Intenta comenzar a recibir, date permiso y comenzarás a relacionarte con una vibración más alta, la de tus emociones, tus sentimientos, tus pensamientos y tus creencias y empezarás a notar cómo se transforma tu entorno, tu vida cambiará, tus relaciones, tus sentimientos serán más livianos y fluirán naturalmente. Tu vibración más alta te dará la vida que mereces.

Nuestra estructura mental nos dice que cuando logremos alcanzar una meta, la que elijamos, seremos diferentes, más felices y no es así, cuando conseguimos alcanzar un objetivo propuesto vemos que eso no ocurre y nos sentimos frustrados. Queremos sentirnos en paz y abundancia pero como no lo vemos comenzamos una carrera para hacer cosas que nos lleven a ese estado y entramos en un círculo infinito porque no lo hacemos desde el corazón, desde adentro hacia afuera y mientras luchas para lograr tus metas te sentís triste, vacío y pobre. Este camino te llevará a sentirte incomprendido y perdido. Esto ocurre porque para llenar nuestro corazón tenemos que tocar heridas y sanarlas y eso nos duele.

3. Reprograma tu mente

Debemos fluir con lo que nos pasa, con nuestras emociones y nuestro ego para adentrarnos en lo profundo de nosotros y ser honestos con lo que sentimos. Reconocer esos sentimientos y abrazarlos, experimentarlos sin miedo y luego de conocerlos dejarlos ir, no dejar guardadas las emociones por miedo porque ellas son como agua en nuestro interior y sabemos cómo es el agua estancada, no queremos eso dentro nuestro.

Ese proceso es ser espiritual, es algo que debemos practicar a diario. Tomar consciencia de nuestro mundo interior, de nuestra, mente y de lo que pensamos, de lo que sentimos. Vaciar el espíritu cada día y limpiar lo que nos hace sentir mal. No tenemos que sacrificarnos ni esforzarnos, al contrario, tenemos que fluir, cuestionar lo viejo y crear lo nuevo que queremos experimentar en la vida. En determinados momentos de nuestra vida debemos comenzar de cero, morir a lo viejo y renacer, dejar todo lo que traíamos y dejar que el ego muera para renacer completamente y sintonizar con una frecuencia más alta. Como les decía en el artículo anterior de mi blog, sobre la noche oscura del alma.

4. Resuelve tus conflictos

Somos nosotros quienes estamos al frente de nuestra vida. Comenzá a conocerte, abrite a recibir y a merecer, porque sos un ser único, diferente y valioso. Tomá solo lo que te hace bien, lo que hace vibrar a tu corazón, lo que te alegra y te hace feliz. Tu corazón es una brújula y te guía por el camino. Debemos a aprender a usar cada órgano para su función, no podemos usar la mente para pensar lo que debemos sentir. La mente es una herramienta auxiliar del corazón pero no es la brújula para guiar tu camino si realmente querés ser feliz. La felicidad no se piensa se siente. El amor fluye no resiste. La resistencia es conflicto, lo que resistimos perdura.

El amor es una vibración mucho más alta, no es violento ni agresivo ni conflictivo. Si sentís amor vibras más alto y los conflictos encuentran siempre su cauce y su resolución.

Muchas de las terapias con las que trabajo, biodiescodificación, memoria celular, cosntelaciones familiares, permiten adentrarnos en el entramado que traemos en nuestro interior y trabajar con ellos es la forma de ayudarte a lograr la plenitud y que consigas brivar más alto y conectarte con tus sentimientos y emociones.

5. Reencuentrate para sanar

Cuando vivimos llenos de conflicto y enojo es porque estamos aguantando situaciones y resistiendo, no estamos fluyendo, estamos luchando para llegar a un lugar que nosotros mismos elegimos y eso es enfermizo.

En ese caso debemos rendirnos para mirar, que es lo que debemos sanar, reconectar otra vez con nuestras emociones, ver que nos están mostrando y adentrarnos en ellas profundamente, sentirlas, vivirlas y llorarlas todo lo que sea necesario para liberarlas, para que no sean agua estancada que nos pudra por dentro. Una vez que lo hayamos sanado vibraremos alto, fluiremos naturalmente y esa vibración atraerá a nosotros lo que queremos por el simple hecho de que sintonizamos con ello y vas a sentir que lo mereces. Te vas a sentir fuerte, empoderado, capaz y feliz. Porque vas a ver que trascendiste tu dolor y tus conflictos, que eres capaz de eso y de mucho más porque tenés la fuerza espiritual necesaria para lograr lo que desees. Tú solo sin ayuda alguna. Eso hará que te sientas orgulloso de vos, de tus logros y empezará así la rueda de tu fortuna, a todos los niveles y en todos los ámbitos. Porque esa vibración de alegría y esas nuevas emociones son las que junto con tus pensamientos positivos crean tu abundancia, que no es más ni menos que la vida que realmente te mereces vivir.

¡Anímate a recibir lo que mereces! No te vas a arrepentir.

Gracias por leer mis artículos.

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